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El hospital de Niños de La Plata tiene un nuevo director

11-11-08. El Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, una de las instituciones médicas más prestigiosas del país, tiene desde ayer un nuevo director. Se trata de Reinaldo Raimondi, quien asumió en reemplazo de la ahora ex titular Herminia Itarte, que se jubiló tras una trayectoria de varios años en la salud pública.

Desde el ministerio de Salud bonaerense dijeron a Hoy que Raimondi es especialista en pediatría y fue -durante diez años- jefe de guardia del hospital zonal general de agudos Ramón Carrillo, ubicado en Ciudadela (partido bonaerense de Tres de Febrero).

Desde 1995 y hasta el 2000 se desempeñó como director de la región sanitaria VII, que comprende a los municipios de Moreno, Hurlinghan, Morón, Ituzaingo, Tres de Febrero, Merlo, General Las Heras, General Rodríguez, Marcos Paz y Luján.

En ellos funcionan unos 160 centros del primer nivel de la salud, con las complejidades propias del conurbano. Entre ellas, la creciente demanda por parte de los pacientes.

Desde el 2000 y hasta el año en curso se desempeñó en la región sanitaria V, que abarca a las comunas de Exaltación de la Cruz, Zárate, Campana, Pilar, Escobar, Tigre, José C. Paz, Malvinas Argentinas, San Fernando, San Isidro, Vicente López, General San Martín y San Miguel.

Ahí funcionan unos 356 centros asistenciales, por lo que desde la cartera que conduce Claudio Zin dijeron que “es tan grande que se la considera como una suerte de ministerio”.

Durante el primer semestre de este año, Raimondi fue el director de Hospitales del ministerio de Salud.

La institución que dirige desde ayer es la de máxima complejidad en la provincia de Buenos Aires y se la reconoce como un centro de referencia con alcance nacional. Desarrolla una destacada actividad asistencial, docente y de investigación sobre la que este medio ha dado cuenta en numerosas oportunidades. Pero también tiene una serie de dificultades que deberá resolver la nueva gestión.

Una de ellas es, sin dudas, la imposibilidad de comunicarse rápidamente por teléfono. La línea da permanentemente ocupada o deja a los que llaman en una larga espera, que obviamente termina desesperando a quienes buscan soluciones para sus hijos.