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1 y 528 La histórica casona vuelve a florecer

Se salvó de la demolición y ahora vuelve al ruedo comercial con una vinoteca. La vieja casona de 528 bis y 1, testigo de gran parte de la historia de Tolosa, jugó su suerte a cara o cruz y quiso el destino que la fortuna le sonriera. Hoy, después de largo tiempo de olvido, como coqueta señora vuelve a maquillarse y en su interior laten desde hace siete meses el pico y la pala, el golpeteo de baldes y de andamios, y ya podemos decir que el edificio vuelve a vivir. Hasta 1997 funcionó un bar, luego quedó abandonada, en 1999 fue declarada "Patrimonio Arquitectónico de La Plata" y pese a ello su aspecto fue mostrando las huellas del paso del tiempo. Se rajaron las paredes, la vegetación ganó sus techos, se pudieron tirantes y puertas y hasta sus dueños pensaron en demolerla, porque "se venía abajo sola y desde la comuna no conseguíamos ningún tipo de apoyo". Sin embargo, privó el sentido común y hoy tras siete meses de trabajo y una inversión que se calcula en los 230 mil pesos, el edificio está prácticamente listo para convertirse en una coqueta vinoteca y una casa de familia. Sus dueños esperan poder inaugurar el comercio a fines de setiembre o principios de octubre. Nos contactamos con Rodolfo Cabrera, uno de los responsables del inmueble tras el fallecimiento de Adolfo Dalguisio, su antiguo propietario quien nos contó que "La casa estaba muy deteriorada. Se repararon los techos, se hizo un encadenado para que no se abrieran las paredes, se restauraron las molduras y las puertas, se repararon los pisos, el sótano, se hizo una vereda nueva y se colocaron canteros sobre el frente. Todo esto lleva mucho tiempo y esfuerzo". Más adelante apuntó que "la casa estuvo a punto de ser demolida. Era tal su estado de deterioro que representaba un peligro. Pese a ser declarada "Patrimonio Arquitectónico", nuestras gestiones para lograr apoyo en la Municipalidad nunca tuvieron eco positivo y eso que nosotros tenemos todos los impuestos pagos y al día del inmueble. Consultamos con nuestros abogados y no había impedimento alguno para demolerla. Sin embargo, después de un tiempo decidimos jugarnos y emprender la obra totalmente a nuestro cargo". Cabrera apuntó que la restauración es lenta y costosa. "Las puertas fueron reconstruídas con la pinotea que sacamos de los tirantes que recuperamos del techo. Las originales estaban podridas y no se podían salvar. Pero cada una de las 6 puertas que tiene la casona, nos salió tres veces más que haberlas conseguido estándar". La obra, según se nos dijo, está dirigida por el arquitecto Alberto Leonforte.
(Revista Tiempo Ricardo Dawson)